VÍDEOBLOG #Miedodequé: El ‘serlo’ y el ‘parecerlo’: de la transformación sanitaria andaluza al trabajo en las ‘percepciones’, por Víctor J. Hernández Bru.
Se decía en la antigua e imperial Roma, que la mujer del César debía ser decente, honrada, pero también parecerlo. Quien me conoce sabe que no soy yo muy de apariencias, pero una cosa es la vida personal de cada uno y otra es la política. En la política el ‘parecerlo’ es al menos tan importante como el ‘serlo’, aunque muchas veces incluso más.
El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno Bonilla, estovo ayer por aquí, en Almería, en una nueva visita de ésas tan habituales en él, que aunque no tengo el dato, intuyo que pueden haberlo convertido, en tan sólo siete años, en el presidente andaluz que más nos haya visitado oficialmente a los almerienses.
Moreno Bonilla llevó a cabo varios actos, uno de ellos al nuevo Edificio Bahía de Almería, dentro del Complejo Hospitalario Torrecárdenas, donde pudo recorrer sus dependencias y conocer de primera mano la extraordinaria inversión, en millones de euros se mide, que allí se ha realizado.
En el transcurso, de la visita, el presidente andaluz tuvo tiempo de hablar ante los medios, aunque de nuevo su equipo cometió el error de no atendernos, no responder a nuestras preguntas, cosa que no entiendo porque creo que no hay ahora mismo ningún tema periodístico que él no pueda solventar con nota, mientras que el negarse a que haya preguntas en sus actos da la sensación de que tiene algo que esconder o algún miedo a algo, lo cual no es absurdo porque ya digo que tiene motivos para estar orgulloso de su gestión.
El caso es que habló de temas varios, como la gestión de las diferentes emergencias que han acontecido en los últimos tiempos en nuestra tierra, desde el accidente de tren hasta las cadenas de borrascas, habló de inversión en salud, de progreso, de mejora de nuestra economía y de asuntos de variada índole.
En concreto, en el ámbito sanitario, el gobierno del PP ha conseguido dar la vuelta a nuestro sistema de salud, partiendo de un grado de inversión exageradamente mayor del que nos regateaba la Junta del PSOE, pasando de un sistema que en muchos asuntos era tercermundista: listas de espera interminables de las que de repente se borraba a pacientes no atendidos, camas en pasillos de hospitales, salas de espera con pacientes sangrando sin ser atendidos, desinformación a familiares de pacientes, centros sanitarios que se pasaban en obras años y décadas, etc.
Ahora todo eso se ha cambiado por modernidad, por más sanitarios que nunca trabajando en el sistema, más puntos de atención sanitaria que nunca, mejores sueldos que nunca, más presupuesto e inversión que nunca, más tecnología que nunca y así con todos los parámetros medibles en la sanidad pública almeriense y andaluza.
Sin embargo, ahora a Moreno Bonilla le toca abordar el segundo tema, el del ‘parecerlo’, el de dar la vuelta a ese segmento de la población que dice no percibir el cambio. Los que dicen que estamos peor no tienen solución, porque eso sólo lo puede mantener alguien que tiene claros intereses políticos, que vive de la izquierda o de quién mató a su abuelo en la guerra. Pero a los que afirman no percibir la mejoría ‘de facto’, en las consultas, en las listas de espera, en la atención primaria y hospitalaria, a ésos ha de dirigirse la Junta para culminar su labor, la de la transformación sanitaria más importante que se ha producido en la historia de Andalucía.
No debería, Moreno Bonilla, dar por terminado el proceso, que se ha ejecutado brillantemente en el ámbito del ‘ser’, sin abordar y redondear el del ‘parecer’. De lo contrario, el peligro para él y su partido estará siempre latente… y amenazante. Un socialista o comunista nunca dejará de estar al acecho de la manipulación. En eso son expertos; lo llevan en el ADN.

