VÍDEOBLOG #Miedodequé: Experiencias, la exposición de Diputación y esa Transición que la izquierda quiere dinamitar, por Víctor J. Hernández Bru.
Asistí, el pasado viernes, a la inauguración de la exposición ‘Los carteles en la Transición (1975-1982)’ que se va a mantener en el Patio de Luces de la Diputación de Almería hasta el próximo mes de marzo, llamado por la curiosidad de observar el material que alguien, en este caso cinco coleccionistas y cada uno en su caso estudiosos de la historia habían conservado sobre las elecciones celebradas en Almería, de diferente índole, entre ambas fechas.
Sobre la exposición, diré que me parece sencillamente un tesoro. Obviamente, sería imposible que ésta aspirase a ser algo científico o que reflejase los procesos electorales de una manera equilibrada o ecuánime, puesto que sólo puede ser un reflejo de lo que queda conservado. Esa pretendida ecuanimidad sólo la podrían pretender los meapilas que ahora dominan, en muchos casos, determinados partidos y muchos medios de comunicación. Durante cinco años, anduve investigando y viendo material para mi tesis doctoral, ‘Historia de la prensa de Almería. Periódicos y periodistas (1823-2000)’ y entonces, aunque uno es de natural cuadriculado, no tardé en entender que mi tesis sería únicamente el reflejo del material conservado y los testimonios más o menos fiables que a duras penas pudiera añadir al estudio del mismo.
Dicho esto, repito, la exposición me parece una obra de arte y un ejercicio de gran mérito. Me llevé una alegría más, esa mañana, puesto que entre el público asistente me encontré a mi queridísimo y admirado José Luis Aguilar Gallart, que además cuenta entre sus amistades a algunos tertulianos de esta casa. La alegría fue sincera y mutua, sin duda. Iba José Luis acompañado por su hijo Francis, con quien tuve el placer de compartir experiencias en programas formativos de la Universidad de Almería, cuando yo impartía allí clases de doctorado primero y máster después.
Me confesó, José Luis, que era la primera vez que pisaba el Palacio Provincial desde que dejó de ser su vicepresidente. Hablando de recuperación de la historia reciente, no estaría mal algún tipo de reconocimiento histórico de los hombres que, como José Luis, han ayudado a que la actual Diputación haya llegado a ser lo que es.
Y como tercera gran experiencia de ese día, no olvido unas palabras del presidente de la Diputación, José Antonio García Alcaina, que recordó lo que fue la Transición: esa época en la que tipos de ideas muy diferentes, que incluso habían estado enfrentados en una guerra civil y que habían perdido a seres cercanos en ella, se sentaron, aparcaron esas diferencias y optaron por negociar, ceder y llegar a acuerdos, dejando en el camino parte de sus aspiraciones. Es eso lo que significa negociar, ceder.
Pasado casi medio siglo de buen funcionamiento democrático de este país, hoy por hoy una parte de aquel amplio espectro político sigue respetando aquellos acuerdos y la Constitución que emanó de los mismos, tras haber sido refrendada por las urnas. Ellos también cedieron para poder llegar a acuerdos, ellos también permitieron que los de enfrente satisficieran parte de sus aspiraciones. Pero hoy por hoy, ellos y sus herederos políticos, siguen orgullosos de aquel proceso, de sus consecuencias y de aquello para lo que hoy ha servido.
Enfrente está la izquierda, hoy en día mayoritariamente convencida de que hay que dinamitar aquel proceso de la Transición, con la vista puesta en las conquistas de sus rivales políticos y olvidando lo que ella logró con tales acuerdos, desdeñosa de la Constitución y del sistema político mixto y negociado que dejó aquel proceso, dispuesta a pasar por la hoguera los acuerdos y los consensos de entonces y los de hoy, entregada a ‘lo suyo’ y rígida ante los postulados de lo que no sea su ideología, a la que ha querido barnizar de una inventada superioridad moral.
Sinceramente, volver a aquella época, aunque sólo haya sido a través de carteles, papeletas de voto y documentos en general, ha sido un baño de añoranza, instrucción y aprendizaje. Así que, enhorabuena a los impulsores de la misma y mi invitación personal a pasar un buen rato recorriendo sus paredes.

