VÍDEOBLOG #Miedodequé: Julio, ve a por ellos, por Víctor J. Hernández Bru.
El paradigmático caso de Julio Iglesias en cuanto a las denuncias falsas en relación con el género ha terminado como sólo podía terminar: con el archivo de la causa por parte de la Fiscalía por la sencilla razón de que ni ésta ni ningún tribunal español pinta nada tomando partido en este asunto. El bochornoso proceso, que sacaría los colores por ridículo a cualquiera que no tuviera la poca vergüenza que han exhibido las mafias que lo han impulsado y las dos pobres simplonas que se han prestado a ello, recuerda mucho al chiste de la señora que le pegaba una chapa de diez minutos a un señor porque el perro se había orinado en la rueda de su vehículo, tras lo cual, el tipo respondía aquello de: “Señora, ¿el perro es mío ni ‘na’? Pues eso.
Pero al margen de la competencia o no de los tribunales españoles para juzgar o instruir casos acaecidos al otro lado del charco, la realidad es que esto no es más que otro más de esos frecuentísimos casos en los que una señora sale a la palestra pública o privadamente, para contar que ha sido acosada, vejada, agredida o violada y, acto seguido, el feminazismo militante le presta su apoyo y su total credibilidad por el mero hecho de ser mujer, sin que aporte absolutamente ninguna prueba de lo que denuncia.
Todo únicamente por ser mujer, porque “la violencia de género existe”, como dicen ellos, lo cual convierten en sinónimo de que todos los hombres son agresores y todas las mujeres son sinceras por naturaleza.
En este vergonzoso caso, no más ni menos que otros muchísimos, no ha habido nunca ni una sola prueba que denuncie nada; sólo el relato de dos señoras que no han hablado, sino que han hecho que se doblen sus voces con nombre falso, que no han presentado denuncia, sino que lo ha hecho por ellas una asociación. Todo muy creíble. Todo muy normal. Pero al final ha resultado que las señoras en cuestión enviaron después mensajes de cariño y respeto al que decían que era su agresor. Y que una de ellas ha resultado tener un perfil, digamos muy íntimo, en Only Fans.
Sinceramente, el asunto de las denuncias falsas es algo gravísimo, que ha arruinado la vida de muchos hombres, especialmente en España, desde que el infame Zapatero desarrolló la inconstitucional Ley Integral de Violencia de Género, que sigue vigente y considera al hombre culpable si es acusado de violencia de género y no es capaz de presentar pruebas que demuestren su inocencia.
El caso de Julio Iglesias apestaba desde el principio a instrumentalización de la izquierda contra un personaje comprometido con la libertad y con la ideología liberal y conservadora, de montaje burdo y repugnante, a complot político y mediático de la izquierda para cancelar a un personaje público de derechas y seguir vistiendo el escándalo de las denuncias falsas.
Y como culmen agravante en estado sumo, hemos asistido a las aportaciones de personajes infectos, de gentuza vomitiva que, desde sus tribunas políticas, Gobierno de España incluido, o mediáticas pagadas por el propio ejecutivo con nuestros impuestos, han criminalizado y condenado al propio Julio Iglesias.
Por eso, querido Julio, te insto, te ruego que mantengas la estructura jurídica de la que te has dotado para defenderte de esta infamia, pero ahora orientada hacia la ofensiva, para perseguir y lograr enchironar a toda esta patulea de falsarios, timadores, sinvergüenzas y delincuentes que te han intentado perseguir: no los dejes, Julio; no te aburras. Ve a por ellos porque, haciéndolo, no te estarás defendiendo a ti… sino a muchos hombres a los que esta infamia del feminazismo ha arruinado la vida.

