Paco Martín y Juan Espinosa explican el conflicto entre la SAT del Campo de Níjar y la CUCN tras el avance del proyecto para incorporar caudales de la desaladora Mar de Alborán
La falta de agua en el campo de Níjar volvió a ocupar el centro del debate en la mañana radiofónica, esta vez con las voces directas de dos protagonistas del sector agrícola: Juan Espinosa, presidente de la SAT del Campo de Níjar, y Paco Martín, responsable de Agro San Isidro y regante “en calidad de doliente”, como él mismo se definió. Ambos acudieron para explicar el proyecto que pretende aliviar la sequía mediante la incorporación de agua desalada procedente de la planta Mar de Alborán, en Rambla Morales.
La SAT, con concesión para cinco hectómetros cúbicos anuales —de los cuales 400.000 metros cúbicos corresponden a sus regantes—, trabaja ya en la instalación de una tubería desde el kilómetro 21 hasta la zona de Pozo Capitán para mezclar esos futuros caudales y mejorar la calidad del agua disponible. El avance técnico, sin embargo, ha destapado un conflicto interno: la reacción de la Comunidad de Usuarios de la Comarca de Níjar (CUCN).
Según relataron Espinosa y Martín, el presidente de la CUCN, Antonio López Úbeda, ha convocado reuniones para advertir —o “amenazar”, puntualizan— a los comuneros que también pertenecen a la SAT, asegurando que si aceptan agua de la desaladora deberán renunciar al suministro de la propia CUCN. Una afirmación que los regantes consideran infundada y carente de soporte legal.
“¿Quién es él para decidir quién recibe agua y quién no?”, cuestionan. La tensión quedó patente: los agricultores, dicen, están cansados y reclaman que sea la administración, y no los intereses particulares, quien marque los límites y determine la gestión hídrica en la comarca.

