VÍDEOBLOG #Miedodequé: La DANA: tristeza, manipulación y vergüenza, por Víctor J. Hernández Bru.
çHa pasado un año desde la DANA. Un año en el que hemos ido experimentando diferentes sensaciones con el paso del tiempo. Desde luego que la primera de ellas fue la tristeza, la pena y la solidaridad con las personas, las familias que han visto destrozadas sus vidas por esta gran tragedia natural y ambiental.
Pero muy pronto, muchos empezamos a sentir también la vergüenza y la indignación, al comprobar que los de siempre, la izquierda, comenzaban a instrumentalizar y utilizar la tragedia intentando sacar de ella rédito político. Dicha instrumentalización no ha cesado hasta hoy, hasta esta semana en la que el presidente del Gobierno social-comunista, Pedro I El Falso – Pedro Chapote, apodado ‘el galgo de Paiporta’ precisamente desde hace un año por su indigno e intolerable comportamiento precisamente en este marco.
Como suele ser habitual, la estrategia de manipulación de la izquierda ha triunfado y han sido muchos los que se han convencido, gracias a las trolas zurdas, de que el presidente de la Comunidad Valenciana tenía la obligación de estar al frente del operativo de emergencias en la tarde de los hechos, mientras que el presidente del Gobierno de España podía seguir de rositas, de viaje, sin asumir ninguna responsabilidad. Y todo ello a pesar de que los principales activos en este tipo de emergencias, como la Aemet, la Confederación Hidrográfica, el ejército y la UME son responsabilidad del Gobierno de España y no de la Comunidad Valenciana.
Tras un año, todavía flota en el ambiente la necesidad de saber qué hizo Carlos Mazón durante cada minuto de aquella tarde, pero nadie le pregunta a Pedro Chapote en qué utilizó el tiempo y qué tipo de iniciativa tomó. Pura propaganda fascista y roja.
Pero ha pasado, como digo, un año. Y la gran vergüenza es la de comprobar cómo han evolucionado las tareas de reconstrucción. Como español, uno siente un gran sonrojo e indignación, porque tras ese largo período de tiempo, hoy no debería haber ni una sola calle sin terminar de arreglar, ni un solo puente sin reconstruir, ni un solo edificio sin el ascensor reparado, ni un solo garaje sin restaurar, ni un solo colegio sin sus aulas al pleno funcionamiento y ni un solo negocio sin poner en marcha de nuevo.
Los gobiernos, sobre todo el de España, pero también el de Valencia y el resto, no han sido capaces de ponerse de acuerdo para reconstruir lo destrozado por la naturaleza y por la nefasta planificación hidrográfica e infraestructural de socialistas y comunistas durante décadas, mientras sí han gastado, en esos doce meses, ingentes cantidades de dinero en soberanas gilipolleces absolutamente prescindibles.
Sinceramente, si uno no ve lo que ha pasado en este año y no siente vergüenza, entonces es que forma parte de lo más profundo de este problema, radicado en ingentes cantidades de sinvergüenzas que se han hecho con el poder, con el único objetivo de mantenerse en el poder.

