VÍDEOBLOG #Miedodequé: Ya nadie cree en el PSOE, por Víctor J. Hernández Bru.
No seré yo de los que se crean que el partido independentista, golpista y prófugo, Juntos por Cataluña, va a mover un solo dedo para que caiga el gobierno que encabeza el partido que ha propiciado que pase de prófugo a indultado, de perseguido por la justicia a socio preferente, de delincuente a pieza clave en la gobernabilidad.
No seré yo, repito, el que crea que Juntos por Cataluña se va a pegar ese tiro en el pie. Aunque tampoco puedo dejar de pensar que, el no hacerlo, el seguir ligando su imagen pública de partido conservador catalán a una formación de extrema izquierda como es hoy el PSOE, carcomida por la corrupción y deteriorada por sus políticas anti liberales no deja de suponer otro tiro, en este caso seguramente más en la sien.
El caso es que Juntos por Cataluña necesita desligarse de Pedro I El Falso y de su Partido Sanchista Trolero y Anti-Español, porque el no haberlo hecho, el haberse encamado con comunistas y socialistas bajo las promesas de éstos, que son campeones mundiales de la trola y del incumplimiento, ha hecho que vean cómo los votos se iban deslizando por el sumidero hacia el depósito de una nueva formación que, siendo igual de independentista y antidemocrática como ellos, al menos sí parece conservar, de momento, las ideas de la derecha.
Pero es que eso ocurre en Cataluña, pero la realidad es que en todos los rincones de España, la tendencia clara es la del despeñe de los socialistas sin paliativos. En Andalucía, hace días aparecía una encuesta del mal llamado CIS andaluz, que reflejaba una horquilla de escaños para el PP en la cual, la parte más positiva posibilitaba la conservación de la mayoría absoluta para los de moreno Bonilla, pero la más negativa no. Los socialistas más optimistas, descorcharon las botellas de champán y llamaron a ‘tele-gamba’ para celebrarlo, pero la realidad es que, ni siquiera la pérdida de intención de voto del PP supone ningún motivo de felicidad para el Partido de Chapote, puesto que esa encuesta reflejaba un aún mayor cacharrazo para los socialistas que, con MJ Montero ‘Sobaquillo Veloz’ descenderían ampliamente por debajo del suelo histórico marcado por Juan Espadas en los pasados comicios. En Andalucía sólo sube Vox y lo hace de manera considerable, pero la izquierda se desploma en todo su conjunto.
Y así podríamos seguir en todas las comunidades autónomas. En Valencia, por ejemplo, otro de los focos de la manipulación socialista e izquierdista, las encuestas también reflejan una pérdida de voto del PP, pero como en Andalucía, todo ese voto lo absorbe también Vox, así como parte del que pierde el propio PSOE, en el que ya nadie cree, ni siquiera en el territorio de Carlos Mazón, de la DANA y de la masiva movilización para pedir responsabilidades por lo que hizo el presidente valenciano durante la tarde de la catástrofe, mientras nadie pide responsabilidades al presidente del Gobierno de España por la misma circunstancia.
Mientras, en Extremadura, María Guardiola ha sido ya la primera en convocar elecciones, convencida de que esta vez conseguirá la mayoría absoluta o al menos se aproximará más a ella. Su adversario ya es Vox, puesto que el PSOE no deja de desplomarse, encabezado por el ínclito Gallardo, ese personaje de cómic que corrió despavorido a intentar aforarse cuando vio que la Justicia lo iba a imputar, aunque ésta fue más rápida y ha terminado incluido en una causa judicial muy relacionada con el hermano del presidente del Gobierno y con el propio Pedro Chapote.
Hace tiempo que ansío en público, sin miedo a nada, con un escenario en el que el socialismo y el comunismo, dos ideologías tan nefastas para el ser humano a lo largo de su historia como el propio fascismo, desaparezca de nuestro país y que pasemos a ser un estado en el que la población decida su futuro entre liberales y conservadores, al estilo británico o estadounidense. Muchos han pensado, al escucharme, que estoy de cachondeo. Cada día me esfuerzo en que todo el mundo tenga claro que, no sólo hablo en serio, no sólo ése es mi deseo político, sino que además lo considero perfectamente posible y cada día más cercano.

