José María Martín presenta una Ejecutiva con más de 50 cargos en un congreso marcado por el poco debate y la nula autocrítica
El PSOE de Almería ha consumado este fin de semana un cambio interno con muchas caras nuevas pero pocas respuestas de fondo. El XV Congreso Provincial, celebrado en Vícar, sirvió para confirmar a José María Martín como secretario general y para presentar una nueva dirección compuesta por 59 cargos. Sin embargo, el encuentro se saldó sin apenas debate ni autocrítica, a pesar del grave retroceso político que la formación ha sufrido en la provincia en los últimos años.
La cita, reducida a una única jornada y con una única lista presentada, evidenció una organización cerrada en sí misma, preocupada por reordenar sus estructuras pero aún lejos de afrontar un diagnóstico sincero sobre por qué ha perdido terreno frente a un PP cada vez más consolidado en la provincia.
Los números internos fueron contundentes: más del 98% de respaldo para la nueva Ejecutiva. Pero ese apoyo orgánico contrasta con la falta de pulso electoral. Hoy por hoy, el PSOE de Almería apenas conserva influencia institucional en un mapa teñido de azul y sin referentes claros que lideren la oposición desde el territorio.
José María Martín liderará esta nueva etapa junto a un equipo renovado: Francisca Pérez será la presidenta; José Nicolás Ayala, secretario de Organización; Rosa Ortiz, responsable de Comunicación; y Fátima Herrera, portavoz. Completan la lista nombres como Raúl Enríquez (Acción Electoral), Lidia Compadre (Transformación Digital), María Belén Ruiz (Igualdad), Salvador Páez (Agricultura), Francisco J. Torres (LGTBI) y Laura Negrillo (Movimientos Sociales), entre otros.
Aunque el recambio generacional es evidente, el proyecto político aún no lo es. No se anunciaron nuevas líneas de acción ni se abordaron los errores del pasado. La sensación general fue la de un partido que reorganiza sus cuadros sin abrirse a la sociedad ni ofrecer un discurso renovador.
La ministra de Hacienda y líder del PSOE andaluz, María Jesús Montero, cerró el congreso con un discurso encendido contra el presidente de la Junta, Juanma Moreno, y animó a los militantes a movilizarse. Sin embargo, más allá de las apelaciones a la “ilusión” y a “dar la batalla”, no se concretó cómo piensan recuperar la confianza de un electorado que ha virado de forma clara hacia otras opciones.
El PSOE sigue confiando en su marca y su estructura, pero en una provincia donde el partido ha sido desplazado de numerosos municipios y apenas tiene visibilidad, el problema es más profundo. No se trata solo de cambiar nombres, sino de reconectar con la ciudadanía, ofrecer respuestas creíbles y asumir responsabilidades políticas.

