VÍDEOBLOG #Miedodequé: Apagón… informativo, por Víctor J. Hernández Bru.
Se ha cumplido un año desde que la energía en España se fue a cero. Un año; es decir, doce meses; o sea, 52 semanas; vamos, 365 días, porque éste no ha sido bisiesto. Ha pasado un año y, más allá de la vergüenza de que un país civilizado, de la Unión Europea, un país desarrollado y que hace ya muchos siglos que goza de un determinado prestigio, se quede sin energía.
Los efectos del apagón fueron demoledores. Sin duda, lo más importante es que perdieron la vida varios españoles, porque un país como éste y a estas alturas de la película no puede quedarse sin energía. Si lo hace, dejan de funcionar artefactos de comunicación, de tracción, de regulación, de ordenamiento y de atención sanitaria, entre otros muchos. Y gracias a ese apagón, ya digo, perdieron la vida varias personas.
Y, por supuesto, mucho menos importante que eso, pero también relevante, fueron las millonarias pérdidas económicas, tanto a nivel macroeconómico como en la economía de andar por casa, de los hogares y de las pymes. Se perdió dinero, se echó a perder mercadería, se dejaron de hacer negocios, de realizar entregas, de cumplir plazos. Se dejó de llevar a cabo operaciones y acciones normales que suponen transacciones, que hacen funcionar la economía. Fue una auténtica catástrofe a todos los niveles.
Hombre, uno piensa que, repito, en un país civilizado, cuando pasa esto, enseguida se activan los pertinentes mecanismos que permiten identificar a la perfección lo que ha ocurrido, que facilitan que se depuren las responsabilidades, que se establezcan mecanismos para que ello no se repita y que los culpables paguen en la medida que se estime oportuno.
Y todo ello a pesar de que meses, incluso años atrás, existían informes que apuntaban que si se empeñaban en fiar todo a las energías renovables, el apagón estaba absolutamente garantizado.
Pero claro, en un país en el que el presidente del gobierno tiene imputado a su hermano, poli-procesada a su esposa y encarcelados a sus dos últimos secretarios de organización, ¿cómo demonios va a pesar nadie en que ningún cargo asuma responsabilidades?
Es socialismo, amigos. Y se construye con el dinero que te sacan del bolsillo cada mes. ¡A disfrutarlo… hasta el próximo apagón!

