#NoSoyNeutral: Marca personal y siglas: el falso debate de las campañas, por Valen Ortega
En cada campaña electoral reaparece una crítica recurrente: algunos candidatos “esconden las siglas” de su partido. El caso de Juanma Moreno, del Partido Popular, suele ponerse como ejemplo.
Sin embargo, este planteamiento simplifica en exceso la realidad política.
El votante sabe perfectamente a quién vota
El primer punto es evidente: el votante no es ingenuo. Sabe perfectamente que Juanma Moreno pertenece al Partido Popular. Su trayectoria política, su presencia mediática y la propia papeleta electoral lo dejan claro.
Por tanto, hablar de “ocultación” resulta, como mínimo, exagerado.
No es algo nuevo: el precedente de Galicia
Esta estrategia no es nueva. Alberto Núñez Feijóo la aplicó durante años en Galicia:
- Campañas centradas en la gestión y el perfil propio
- Menor protagonismo de la marca nacional
- Resultado: cuatro mayorías absolutas consecutivas
Ese modelo no debilitó al partido. Al contrario: lo fortaleció. Y hoy Feijóo lidera el Partido Popular, y como candidato a la Presidencia del Gobierno, ganó unas unas elecciones generales, las de Julio de 2023, en las que se quedó a escasos escaños de la Moncloa.
El caso de Madrid: Ayuso y el voto personal
Otro ejemplo claro es el de Isabel Díaz Ayuso en 2021:
- Adelanto electoral en un contexto de alta tensión política
- Campaña centrada en su figura
- Aparición del fenómeno de los “ayusers”: votantes que priorizan a la candidata sobre las siglas
Incluso se produjeron victorias en zonas tradicionalmente de izquierdas, como Vallecas.
El resultado fue claro: en 2023 el Partido Popular logró mayoría absoluta tanto en la Comunidad como en el Ayuntamiento de Madrid.
La marca personal no debilitó al partido. Lo reforzó.
Lo que realmente ocurre
No se están escondiendo las siglas. Se está aplicando una estrategia electoral clara:
- Priorizar liderazgo y gestión
- Reducir la confrontación ideológica
- Ampliar el electorado potencial
Este enfoque busca atraer a un votante más pragmático, menos ideologizado y más sensible al perfil del candidato.
Cuando el resultado no acompaña
Existe, además, un matiz clave que suele olvidarse: si un resultado es peor de lo esperado, la explicación rara vez está en la visibilidad de las siglas.
Las variables reales suelen ser otras:
- Errores de campaña
- Decisiones estratégicas
- Capacidad de movilización
- Crecimiento de otros partidos
- Efectos del sistema electoral
Un ejemplo ilustrativo se dio en Galicia: el Partido Popular aumentó su número de votos, pero perdió escaños debido al crecimiento de otras fuerzas en circunscripciones concretas. Aun así, mantuvo la mayoría absoluta.
Esto demuestra una idea fundamental: no siempre más votos significan más poder.
El debate sobre “esconder siglas” es, en gran medida, un falso debate.
Los resultados electorales no dependen de cuánto se vea un logo, sino de cómo se construye una campaña, cómo responden los rivales y cómo el sistema traduce votos en escaños.
El votante sabe lo que vota.
La diferencia está en cómo se le habla.

