VÍDEOBLOG #Miedodequé: Para el socialismo político y periodístico, De Aldama es un delincuente, pero Bárcenas es Teresa de Calcuta, por Víctor J. Hernández Bru.
Curioso, por no decir cómico, por no decir vergonzoso, es esa ley infalible del socialismo y de la izquierda en general, que les lleva a percibir con precisión y minuciosidad la paja en el ojo ajeno, pero les impide percatarse ni remotamente de la viga en el propio.
Esto no es novedad, no puede sorprender a nadie: ha sido siempre así y lo seguirá siendo. El social-comunismo se caracteriza fundamentalmente por la ley del embudo, emanada de su particular visión de su propia superioridad moral, que convierte en lógicos cualquiera de sus comportamientos, a pesar de que esos mismos sean visto como intolerables y denunciables si son protagonizados por el rival político.
En el panorama de la putrefacción y la pestilencia política que rodea al gobierno social-comunista, desde hace meses han destacado las revelaciones de un tal Víctor De Aldama, que se ha autoinculpado como parte de la trama de lo que él define como delitos por parte de varios miembros del gobierno, la propia mujer de su presidente y diversas personas de su entorno.
La reacción del entorno del gobierno y del Partido Sanchista Trolero y anti-Español, el Partido de Chapote, ha sido calificar a De Aldama como delincuente, aunque la realidad es que, de momento, lo que es presunto delincuente. Para el socialismo, para Pedro Chapote y Sobaquillo Veloz, para Pilar Alegría y Elma Sáiz, para Óscar Puente y Óscar López, incluso para Ábalos y Cerdán, De Aldama es un delincuente y uno no puede fiarse de lo que cuente, porque de un delincuente no hay que fiarse.
Sin embargo, el señor De Aldama, una de las cosas que ha hecho es presentar pruebas de lo que denuncia, pruebas como audios, vídeos, fotografías o material físico como sobres con dinero, pero para el sanchismo, las pruebas de De Aldama no sirven, da igual que sean verdad, que sean verídicas.
Sin embargo, esta semana hemos visto a otro delincuente, éste ya delincuente puesto que tiene condenas, Luis Bárcenas, comparecer ante el juez y denunciar que Mariano Rajoy estaba al tanto de la presunta caja B del PP y que además ordenó destruir ordenadores para eliminar pruebas que lo incriminaban.
El tal Bárcenas no ha presentado ni una sola prueba de lo que dice, pero ello ha bastado para que políticos, periodistas y miserables de la izquierda en general salgan en tropel para convertir las palabras del delincuente en cuestión en la prueba del 9 de un caso de corrupción, a pesar de no aportar ni una sola prueba.
No me digas, querido oyente/lector, que no son maravillosos el socialismo y el comunismo, a la hora de aplicar lo de la paja y lo de la viga. Y lo mejor no es eso, lo mejor es que todavía hay zurupetos varios que les compran esta mercancía no ya averiada, sino auténticamente radioactiva.

