VÍDEOBLOG #Miedodequé: Los almerienses empezamos a olvidarnos de que nos habíamos acostumbrados a ser andaluces de segunda, por Víctor J. Hernández Bru.
Caía un sol de justicia, pero yo sentía cierto escalofrío sobre el asiento en el que escuchaba a Rosario Soto, a María Vázquez, a Juanma Moreno. No sé si la causa era la sombra del nuevo y flamante edificio de la Autoridad Portuaria nos cobijaba o el pensamiento que, en mitad de ese acto de inauguración formal de la primera fase de la Integración Puerto-Ciudad, me recorría el cerebro.
Allí, viendo la extensión de dos hectáreas que se extendían ante nosotros y que dibujaba al fondo el Mar Mediterráneo, donde antes había vallas y barreras, observando los detalles del mencionado edificio y del no menos flamante Tinglao, también remodelado y, como el edificio, en ambos casos bajo la batuta de dos jóvenes arquitectos almerienses, caí en la cuenta de que los almerienses estamos empezando a perder, a olvidarnos de una penosa costumbre.
Los 38 años de tercermundismo gestor del PSOE en la Junta de Andalucía habían conseguido que los almerienses nos acostumbrásemos a vivir en la miseria infraestructural, a las autovías que se prometían para una fecha y llegaban una década después como la A-92 o no se terminaban tres décadas más tarde como la del Almanzora; pensábamos que no existía otra realidad que la de los hospitales que veían colocarse la primera piedra y jamás volvía a colocarse ninguna más, como el Materno Infantil de Torrecárdenas, o que nunca se iniciaban a pesar de que el ayuntamiento cedía los terrenos, como el de Roquetas de Mar; que lo normal eran las camas en los pasillos de los hospitales o los centros de salud que se cerraban para hacer obras y nunca se volvían a abrir como Casa del Mar o se proyectaban en un solar y jamás se empezaron a construir hasta que se acabó el socialismo; que lo normal eran las aulas prefabricadas que se eternizaban en los colegios, los presupuestos récord en negativo en la sanidad, los tiempos de espera de más de 1.250 días para recibir servicios de dependencia y los impuestos por las nubes para que no llegara nunca nada.
Este lunes, Juanma Moreno nos recordaba logros de estos siete años como el Hospital Materno Infantil y el Edificio de Consultas Externas, el Conservatorio Quina Jiménez, las inversiones en infraestructuras hídricas, el Puerto-Ciudad o el soterramiento del ferrocarril y se quedaba corto, porque podría haber enumerado más del doble de los que nombró y que son el reflejo de lo que ha pasado en Andalucía y en Almería en estos siete últimos años.
Logros que son los que nos están borrando de la memoria aquello a lo que estábamos acostumbrados en la época en la que los presidentes socialistas de la Junta no venían casi nunca, no se nombraban apenas consejeros almerienses y los consejeros que tomaban posesión pasaban mandatos enteros sin pisar territorio almeriense.
Creo, sinceramente, que el descubrimiento del mar al fondo del Puerto, esta flamante transformación de nuestra zona portuaria es un sensacional símbolo de por qué a los almerienses se nos están empezando a olvidar ese tercermundismo, esa ciudadanía de segunda categoría que sufrimos durante prácticamente cuatro décadas.

