VÍDEOBLOG #Miedodequé: Hace tiempo que el cotilleo y la prensa rosa se adueñaron de todos los géneros periodísticos, por Víctor J. Hernández Bru.
Todo empezó con la prensa rosa, la prensa del corazón, ésa que hurgaba en las braguetas, se escondía en los escotes y ponía micrófonos debajo de las camas. Tenía su público y sus protagonistas, se retroalimentaban, algunos se enfadaban, pero al mismo tiempo cobraban exclusivas y otros sencillamente se volvían locos porque no querían participar de ese circo, pero no podían evitarlo.
El problema empezó cuando la puta prensa rosa empezó a colonizar al resto de géneros periodísticos. El primero fue, sin duda, la prensa deportiva, que tardó poco en olvidarse de las premisas más básicas del periodismo, como la de hacer, aunque fuera, un mínimo esfuerzo para comprobar la veracidad de las noticias. Hoy en día, el medio de comunicación que no se inventa fichajes o intenciones de traspaso es un ‘bicho raro’, al que parte de la audiencia considera ‘fuera de juego’.
La prensa política no tardó, tampoco, en caer en la tentación de teñirse de rosa, convirtiendo el debate y la investigación serios en un albañal de rumores, noticias falsas y repugnantes bulos con los que engañar a esa parte de la ciudadanía que no tiene acceso directo a la información real.
Pero aún quedaba el tramo final del proceso de ‘rosarización’ de la prensa y éste ha llegado con el sanchismo, que no digo yo que sea el sanchismo quien lo protagoniza en exclusiva, pero sí que todo se ha extremado en estos últimos siete nefastos años de nuestro país.
Ahora todo se mezcla y, junto con las noticias reales y contrastadas de putas metidas a trabajar en ministerios o empresas públicas, campañas financiadas con el dinero salido de lupanares, fiestas con coca y señoritas de las que hay constatación videográfica o volquetes de meretrices que iban de una provincia a otra para ‘servir’ deseos ministeriales, la prensa opuesta se ha lanzado a convertir en putrefacción todo lo que encuentra a su paso.
Ocurrió con el miserable tratamiento periodístico y político de Carlos Mazón, al que gentuza miserable ha hecho culpable de un desastre natural alimentado por las nefastas políticas del gobierno socialcomunista, a través de la Aemet, la Confederación Hidrográfica y el manejo de las fuerzas de seguridad, además de adornar la estrategia de manipulación con una comida de trabajo que, sin ningún tipo de prueba, convirtieron en un revolcón con una bella periodista. Y no les pasa nada.
Ahora, el seguimiento de la UCO al ex presidente de la Diputación de Almería, investigación que por cierto yo no termino de entender, también se tiñe de basura rosa por parte de algunos, insinuado o directamente afirmando cuestiones relacionadas con las faldas sin aportar, como siempre en estos casos, ni una sola prueba.
Es más, yo diría que todo lo que esta semana ha salido a la palestra sobre este caso no es más que lo mismo que ya se sabía: que el ex presidente de la Diputación tenía una comunidad de bienes, que manejaba directo efectivo del alquiler de propiedades, que hay empresarios y funcionarios investigados (el límite se ha cruzado dando el nombre del funcionario que aún no ha sido ni juzgado) y, como todo eso no supone absolutamente ninguna novedad, se saca del estercolero un desplazamiento por valor de 1.700 euros, asegurando que era un viaje de placer, sin dar a conocer la versión del afectado y sembrando de dudas las relaciones entre profesionales.
Sinceramente repugnante. El tiempo nos aclarará quién es quién, pero lo que ya no volverá jamás a su sitio es el periodismo.

