#NoSoyNeutral: EL EFECTO BOOMERANG (VERSIÓN VOX). Cuando inflas a tu adversario y acabas debilitándote tú mismo, por Valen Ortega
En política hay estrategias que parecen brillantes… hasta que se vuelven en contra de quien las impulsa. Es lo que podríamos llamar el efecto boomerang: intentas debilitar a tu rival y acabas debilitándote a ti mismo.
Eso es lo que estamos viendo en estos momentos en el espacio de la izquierda, especialmente en la relación entre el PSOE y Vox.
Durante meses se ha repetido una idea: el crecimiento de Vox fragmenta a la derecha y, por tanto, favorece a la izquierda. Sin embargo, lo que muestran los datos —tanto en encuestas como en resultados recientes— es justo lo contrario.
Cuando Vox crece, lo hace en buena parte *a costa de votantes socialistas. Y eso tiene una consecuencia directa: *no debilita al bloque de la derecha, sino al bloque de la izquierda.
Es decir, lejos de reforzar el llamado “muro”, lo que ocurre es que ese muro se erosiona. Y al erosionarse, se acentúa la mayoría alternativa.
Del laboratorio teórico a la realidad: Aragón y Extremadura
Lo hemos visto ya con claridad en las urnas.
En Aragón y en Extremadura se ha producido una combinación muy significativa:
- el PSOE cae con fuerza,
- Vox sube de forma notable,
- y el Partido Popular se mantiene o apenas pierde voto.
El resultado final es que, aun sin grandes subidas propias, el PP sale reforzado en términos de poder institucional.
Ese es el efecto boomerang en acción: el crecimiento de Vox no fortalece al bloque de Sánchez, sino que lo debilita.
El precedente: Podemos y Ciudadanos
Este fenómeno no es nuevo. Ya ocurrió en la década pasada.
Durante años, al Partido Popular le interesó el crecimiento de Podemos porque debilitaba al PSOE. Pero aquel crecimiento tuvo consecuencias: Podemos terminó siendo decisivo, apoyó la moción de censura y el PP salió del Gobierno.
Después, una vez dentro del poder, Podemos se desgastó y se desinfló.
Algo parecido ocurrió con Ciudadanos: creció desde la protesta, alcanzó grandes resultados… y terminó desapareciendo del mapa político tras entrar en dinámicas de bloqueo y exigencia.
La política española ya ha visto esta película.
Andalucía: el dato que lo explica todo
El último sondeo en Andalucía dibuja un escenario muy revelador.
El Partido Popular se mueve en una horquilla de *53 a 57 escaños, es decir, rozando la mayoría absoluta (55). Vox subiría con fuerza hasta el entorno de *20–23 escaños.
Pero hay un dato especialmente significativo: *la diferencia en voto entre PSOE y Vox es inferior a dos puntos. Es decir, estamos ante un *empate técnico.
Y, además, la candidata socialista, María Jesús Montero, aparece peor valorada que los candidatos de la izquierda alternativa.
Esto significa que el PSOE está perdiendo apoyo por ambos lados del espectro: hacia su izquierda y hacia su derecha. De nuevo, efecto boomerang.
Gobernar o bloquear: la cuestión clave para Vox
En este contexto, emerge una pregunta decisiva para Vox: ¿qué hace con su crecimiento?
Porque crecer electoralmente es importante, pero en un sistema parlamentario lo decisivo es ser útil para la formación de gobierno.
Ahí entran en juego dos ejemplos muy claros:
- Extremadura: la situación en torno a la investidura de María Guardiola muestra hasta qué punto el bloqueo puede generar incertidumbre institucional.
- *Castilla y León: Alfonso Fernández Mañueco ha sido muy claro al plantear que cualquier acuerdo con Vox debe garantizar *estabilidad durante toda la legislatura.
Es decir, la clave no es solo cuánto creces, sino para qué sirve ese crecimiento.
El escenario nacional: perder mayorías… pero ganar gobiernos
En este punto encaja también el análisis de Narciso Michavila.
Según su diagnóstico, la dinámica actual puede llevar a que el Partido Popular *pierda alguna mayoría absoluta autonómica, pero al mismo tiempo *gane gobiernos que hoy no tiene, como podría ocurrir en Castilla-La Mancha o en otras comunidades.
La razón es sencilla: si el bloque de la izquierda se debilita lo suficiente, el PP puede gobernar incluso sin grandes subidas propias.
De nuevo, efecto boomerang.
Una consecuencia de fondo: el riesgo de irrelevancia para el PSOE
Todo esto conduce a una reflexión de fondo.
Si esta dinámica se consolida, el PSOE podría encontrarse con varios millones de votos —cinco, seis o seis y medio— que no le permitan conservar poder institucional relevante.
Es decir, podría mantener una base electoral importante… pero quedarse sin capacidad real de gobierno.
Un escenario que lo dejaría, en términos políticos, en un terreno cada vez más estéril y sin influencia decisiva.
Conclusión
El crecimiento de Vox es una realidad. Pero lo relevante no es solo cuánto crece, sino de dónde procede ese crecimiento y qué efectos produce en el conjunto del sistema.
Y hoy por hoy, lo que estamos viendo es esto:
- Vox crece
- el PSOE se debilita
- y la alternativa de gobierno se refuerza
Eso es el efecto boomerang.
Y como siempre, conviene recordarlo:
todo esto es según encuestas y tendencias.
Las urnas, cuando lleguen, tendrán la última palabra.

