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VÍDEOBLOG #Miedodequé: “PSOE: como entrar en casa y encontrarte a tu vecino con los pies sobre la mesa bebiéndose la cerveza que ha encontrado en tu nevera”

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VÍDEOBLOG #Miedodequé: “PSOE: como entrar en casa y encontrarte a tu vecino con los pies sobre la mesa bebiéndose la cerveza que ha encontrado en tu nevera”, por Víctor J. Hernández Bru.

Hace unos días, comparecía en nuestro programa #ElChéster uno de esos políticos que, a base del roce, del respeto y también de la coincidencia en cómo afrontar la vida, se ha convertido en amigo. Hablo del presidente de la Mancomunidad de Municipios Valle del Almanzora y alcalde de Alcóntar, Antonio Ramón Salas.

Antonio, como él mismo me decía, es un hombre de pueblo, de pueblo pequeño; un currante de toda la vida, de los que le han dado la vuelta a la tortilla, han hecho de la necesidad virtud, han cogido eso que ahora los cursis de la izquierda llaman ‘el ascensor social’ y ha terminado viviendo de su trabajo, su esfuerzo y su capacidad de generar valor y empleo.

Para nada necesita Antonio la política. Todo lo contrario: en un análisis periférico y algo aventurado, yo diría que la política le estorba más que le ayuda en su vida particular. En él, la política no es más que esa posibilidad para seguir haciendo cosas por la gente y, sobre todo, por su pueblo, al que ama por encima de casi todo.

A mí me gusta mucho escuchar a Antonio. Tengo la enorme suerte de hacerlo casi todas las semanas en un espacio radiofónico en el que, aquí en esRadio Almería, analizamos la actualidad del Almanzora. Y aprendo mucho de él, de esa cultura profunda que desprende bajo el paraguas de la sencillez.

El otro día, Antonio me llamó indignado: el Gobierno de España, el gobierno social-comunista, el PSOE en definitiva, había montado una visita institucional en el pueblo del que él es alcalde. Se trataba de visitar las obras de la Balsa de Regulación en Alto Almanzora para Aguas del Mediterráneo, una obra que lleva a cabo el propio ejecutivo nacional en Alcóntar.

La visita la encabezaba doña María Begoña García, secretaria de Estado, junto con el inefable José María Martín, que a la chita callando, se ha colocado en las cotas más altas de demagogia, manipulación, trola institucional y sectarismo que hemos venido conociendo, lo cual constituye un extraordinario mérito, habida cuenta del nivel de ‘expertitud’ (sic), que diría la afortunadamente ya ex ministra Carmen ‘Calva’, que sus compañeros de partido han demostrado en estos asuntos desde que la vida es vida en ese partido.

La peculiaridad de la visita es que el Gobierno de España y su subdelegación en Almería no tuvo a bien invitar al alcalde anfitrión de la visita, que repito, era una visita institucional; no política, ni particular, ni de vacaciones de verano: era una visita institucional.

A don Antonio le pregunté, al día siguiente en la entrevista que le hice, si podríamos decir que él, a raíz de estos acontecimientos, estaba indignado, pero no sorprendido. Una vez más, coincidimos Antonio y yo: ante estas constantes y habituales muestras de sectarismo y falta de respeto a las instituciones de la izquierda uno puede y debe indignarse, pero nunca sorprenderse, porque repito, esto ya no es ninguna novedad, sino más bien una costumbre, un ‘modus operandi’.

Y como el PSOE no es capaz de protagonizar estas cosas sin recrearse en su suerte, sin regodearse y cachondearse hasta el extremo, no habiendo invitado al alcalde anfitrión, sí que llevaron al acto de la visita a una amplia cohorte de representantes socialistas de la provincia y de la comarca, incluyendo, repito, para más recochineo, al alcalde socialista del municipio vecino, Serón. Anda, ¡supérame eso!

Sin embargo, fue mi amigo Salas el que definió la situación de forma tan preclara como suele ser habitual en él: “Ha sido como llegar a casa y encontrarte allí a tu vecino con los pies puestos sobre la mesa del salón, mientras se bebe una cerveza que ha encontrado en tu nevera”.

Dicho esto, yo no soy capaz de añadir nada más. Sólo una cosa: gracias, Antonio, porque muchos habrían mirado para otro lado o sencillamente se habrían callado. Yo, como tú, creo que nuestra obligación es denunciar este tipo de comportamientos, desnudar la indignidad, la miseria moral, la falta de respeto institucional y el sectarismo, tan habituales siempre en la izquierda.

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