#VideoBlog #Gota a Gota: ¿Por qué nos gusta que la izquierda radical nos engañe con el empleo?, por Miguel Ángel Campos
Entender el porqué de las cosas no es comprenderlas, sino ponerse en el lugar del otro para mirarse a uno y ver la distancia que nos separa, si es que la hay.
A propósito de la aprobación por el Consejo de ministros de la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas, la ministra de Trabajo Yolanda Díaz ha afirmado el día 6 de mayo que «trabajar menos y vivir mejor no solamente es posible, sino que es justo»; también que «hoy modernizamos las empresas españolas, modernizamos el mundo del trabajo y ayudamos a que la gente sea un poco más feliz. (…) El Gobierno de España es un Gobierno que sabe muy bien a quién representa, es el Gobierno de los trabajadores en nuestro país. Hoy hemos aprobado definitivamente una norma que cambia la vida de la gente».
Ante tan grandilocuente proceder, que incide en que la gente sea más feliz, se hace necesario tasar en número cuál es tal medida; y para medir, están los números.
Cuando el actual gobierno tomó posesión en el año 2018, el sueldo medio en España era de 26.922 Euros; en 2024 es de 31.698 Euros, lo que supone la considerable subida de 4.776 Euros; ahora bien, como entre 2018 y 2024 los precios han subido un 21,4%, el sueldo medio debería ser de 32.683; es decir, que a pesar de la subida de 4.776 Euros entre 2018 y 2024, es usted 985 Euros más pobre; de otra forma: dispone usted de 985 Euros menos para comprar cosas, ya sea carne, puerros u oro.
Pero estos dígitos no se pueden achacar por entero a Yolanda Díaz, porque ella entró en el gobierno en Enero de 2020. Por tanto, vamos a hacer sus números. Cuando ella asumió el ministerio, el salario medio era de 26.028 Euros; desde entonces hasta hoy, es decir, sólo en la época de la ministra, los precios han subido un 20,7%, por lo que usted debería cobrar 31.415 Euros; y, justo es reconocerlo, en 2024 el sueldo medio ha ascendido a 31.698 Euros. Ese decir, gracias a Yolanda Díaz nuestro sueldo medio se ha incrementado en 597 Euros, que es lo que va entre lo que debería haber subido el salario y lo que de verdad ha subido. O sea, muy por bien Yolanda Díaz ¿o no…?; quizá haya advertido nuestro avezado escuchante-lector que hay otros factores que inciden en la economía de usted, como la subida de impuestos.
A ver: la presión fiscal, también llamada presión tributaria, es el total de impuestos que recauda el sector público de un país respecto al PIB. Por lo tanto, viene expresada como los ingresos fiscales respecto al producto interior bruto (PIB), es decir, el porcentaje del PIB que los ciudadanos destinan al pago de impuestos; o sea, como estamos trabajando con números gruesos pero ciertos, demos una definición de presión fiscal a nuestro nivel: por eso, si en 2018 la presión fiscal era el 34,9%, en 2024 es el 37,3 %; es decir, respecto de ese monto que creíamos nos había subido la ministra Yolanda, en realidad usted y hemos perdido 633,96 Euros, que es lo que uno
pierde si le suben el sueldo y, a la vez, los impuestos, pues la presión fiscal ha subido un 2,4% desde 2018 a 2024; sí, sí… piense que esto es complicado, pero haga los números.
¿Esto es complicado…? ¿Yo no entiendo de números…? Si es usted de esta opinión, si no se atreve a sumar y restar en beneficio propio, advierta que ser ciudadano no es cosa fácil, sobre todo cuando uno da sus poderes a personas interpuestas.
Pues bien: toca hoy decidirse acerca de si la fuerza de trabajo hoy (2025) vive mejor que en 2018 o 2020; y toca hacer unos números mejor o peor hechos, a sabiendas de que estos no serán de los peores, si quiera sea porque están basados en el Instituto Nacional de Estadística. Cosa distinta será que haya quien los vea falsos, falaces o hasta arteros, que gente con tiempo libre siempre sobra.
Pero no corra a decidirse, no lo haga aún. Si no está decidido, si no cree del todo que merece la pena un estrujamiento de las meninges; o si no confía del todo en la felicidad que le viene de las alturas, recuerde lo que dejó escrito Chesterton: «hay más simplicidad en el hombre que come caviar por impulso, que en el que come nueces por principio». Como usted caviar, aunque empiece por las nueces.

