#ElMonoDesnudo: Del narcotráfico y sus víctimas, por Gloria Pérez de Colosía
Mi única aproximación al mundo del narcotráfico han sido las anécdotas de una compañera que se dedicaba a estos temas en las costas de Cádiz.
Con el ánimo puesto más en las esperpénticas historias que en una aproximación al problema subyacente, acogía sus cuentos con maravillados comentarios de asombro.
Por ello, dado mi desconocimiento sobre el tema y que lo único de lo que en unos días se ha hablado ha sido sobre lo ocurrido en Barbate, he querido leer e informarme, y así, desde un punto de vista ni contaminado ni politizado, voy a darles mi opinión.
Barbate, como sabrán, es un municipio de la provincia de Cádiz que, según datos del INE, en 2022 tenía 22 872 habitantes, esto es, unas 8 veces menos que Almería, y una extensión de 143,47 km², esto es 2 veces menos que Almería capital, para que se hagan ustedes una idea.
En Barbate, con una tasa de paro total en este mes de Enero de 27.99%, y cuya curiosa evolución desde que en 2014 entrara a gobernar la Junta el PP les invito a consultar, no existe perspectiva de un empleo legal ni de futuro, la supervivencia de la economía pasa irremediablemente por el mundo de la droga y su contrabando, y los narcos se alimentan de la pobreza y la exclusión al que ese alto índice de paro conduce.
Una situación que, por parte del Estado y sus fuerzas de seguridad se persigue, no hay duda, con interés, pero con poco resultado, habiéndose creado, entre la falta de medios y la mirada a otro lado, un vacío de poder del que se nutren traficantes y toda una red de contactos que viven del negocio del contrabando y que ni la creación de una unidad de élite de la Guardia Civil, la OCON Sur, cuyo desmantelamiento es un misterio, ha podido frenar.
Sabemos del asesinato de los guardia civiles David y Miguel Ángel porque hay videos muy explícitos sobre ello, sin embargo, no es, ni la primera vez que esto ocurre ni lo que ocurre a diario, solo que, como somos de fácil imagen grotesca, el drama visual nos despierta la curiosidad que el auténtico e histórico problema no ha hecho.
Lo que quiero decir es que el ataque a la zodiac de la guardia civil, en una desigualdad brutal de condiciones por parte de una narcolancha que conducía Kiko el Cabra, por cierto embarcación prohibida desde 2018, es, en realidad, una violencia excepcional frente al gran negocio del narcotráfico que con el tiempo se ha consolidado en una verdadera actividad empresarial de las de traje, jerarquizada, eficiente y por supuesto especulativa, que da salida a una, de sobra conocida y estancada, situación de precaria proyección profesional en la costa de Cádiz. Que igual, pudiera ser, conviene mantener como parte del tejido social necesario para que el negocio de la droga funcione adecuadamente.
Porque es un gran negocio, y no son los mamarrachos que jaleaban a la narcolancha los que se benefician, ni los chavales que no pueden contenerse a ganar 1000 euros en unas pocas horas por vigilar, o a los que, “tan solo”, les piden que conduzcan una narcolancha, lo que probablemente en un inicio, les haga no tener siquiera conciencia real de estar participando en un negocio que acaba con tantas vidas y que permite a unos pocos ganar una repugnante cantidad de dinero con la que pagar sus placeres, vicios y perversiones, además de, sin duda alguna, algunas conformidades para hacerlo.
No son ni Kiko el Cabra, ni el Messi del Hachís, ni Los Castañas ni El Pantoja los responsables del organigrama que permite que esto funcione. Ellos, y los otros, convertidos en asesinos porque asesinan y en traficantes porque trafican, fueron una vez, esos chavales sin trabajo a los que ofrecieron 1000 euros por vigilar unas horas y avisar si se acercaba alguien. Kiko el Cabra se convirtió en piloto porque así se ganaba más y hacía menos de 10 días que uno de sus mejores amigos había muerto en otra narcolancha, precisamente al chocar con la patrullera Río Águeda de la Guardia Civil en la desembocadura del río Guadalquivir, en Sanlúcar de Barrameda.
No pretendo, ni mucho menos, convertir a los malos en buenos, sino poner de manifiesto que siempre, tras un hecho ruidoso y, en este caso, tan triste y lamentable, siempre subyace una situación mantenida en el tiempo que, como un bucle letal alimenta el problema y el problema se alimenta de esa situación.
Cierto que en el Campo de Gibraltar no es la mayoría de la población la que se dedica a este negocio del narcotráfico y cierto que no todos los jóvenes abandonan el colegio para dedicarse a ello, pero también es cierto que falla la oferta educativa y las posibilidades de formación, que fallan los medios, humanos y materiales que el gobierno, con o sin intención, pone a disposición de la seguridad en esta zona, y no hay que tener miedo a preguntarse porqué.
Y cierto es, y perdónenme el giro, que fallan las encuestas del CIS, porque el PP, lejos de la caída que apuntaba Tezanos, ha conseguido una mayoría absoluta de las que, decían, ya no existe, dejando al PSOE con el peor resultado de su historia, cumpliendo así con el calendario de derrotas que se le augura. No por Tezanos, claro está.
Que tengan buena semana.

