VÍDEO BLOG #Miedodequé?: Esa visión tan peculiar que doña Carmen Mateos tiene de la realidad, por Víctor J. Hernández Bru.
Estuve anoche echando un vistazo a la entrevista de mi amigo Rafael Yiyo López, conocido ya como el Santo Job del periodismo almeriense, en Interalmería a la concejal no adscrita y cabeza de lista por algo que parece que se llama Almería Suma a la alcaldía, Carmen Mateos.
Y la verdad, a pesar de que conozco un poco a Carmen, desde que esta chica entró en política no ha dejado de sorprenderme y ahora tampoco. Dice doña Carmen que para ella hacer política es traer propuestas y luchar por ellas, a pesar de que es la edil que menos propuestas ha puesto sobre la mesa del consistorio municipal capitalino en la historia de la actual democracia almeriense.
Al margen de algunos términos francamente chiripitifláuticas como ‘transversalidad democrática’ y propuestas de ciencia ficción como que llegue el AVE y no en 2085 (uno no sabe exactamente dónde vive esta señora para plantear esta demanda), doña Carmen acusaba al equipo de gobierno del PP de estar desconectado de la realidad y no paró de señalar la gran cantidad de vecinos que le plantean reclamaciones para que las haga llegar al Ayuntamiento, aunque la sensación que tengo yo y las personas que conozco es que nadie ha oído siquiera hablar de doña Carmen en la ciudad.
La señora Mateos habla como si fuera el gran bastión de la ciudadanía ante el lejano Ayuntamiento, mientras que a mí me parece más bien que doña Carmen ha pasado cuatro año sen el consistorio cobrando un sueldo de 3.000 sin pegar un palo a un charco, sin apenas haber presentado mociones, con un ínfimo balance de asistencia a comisiones y, en general, pasando sin pena ni gloria por la institución a la que debería haber representado.
Se expresa la candidata de Almería Suma como si fuera la cabeza visible de un gran proyecto, la representante de un gran colectivo de personas, pero no es fácil identificar prácticamente a nadie como integrante de su proyecto; y ofrece salvoconductos o certificados de lo que es y no es política, a pesar de que su trayectoria, parca en cuanto a actividad, se circunscribe a apenas cuatro años. Y habla y no cesa ni un momento de hacerlo acerca de un gran equipo, aunque preguntada por un solo nombre de su candidatura, no fue capaz de detallar ni uno solo.
Es loable que doña Carmen se busque la vida como pueda, pero no estaría mal del todo que dejara claro que su llegada a la política no fue más que un recurso para encontrar un puesto de trabajo, que ha defendido de una manera más bien deficiente y con muy poco trabajo por la ciudad y que ahora trata de agarrarse a una vida que ha superado con creces su estatus anterior.
La política española tiene un grave problema, o mejor dicho, dos: por un lado, el nivel, la capacidad, la preparación y el conocimiento de quienes llegan a cargos públicos y, por otro, el convencimiento sólido y profundo de cualquier mindundi, que no ha empatado con nadie ni en el patio de su parvulario, de que todos los que estamos ajenos a ese mundo somos completos gilipollas a los que se puede timar con la misma facilidad que con la que han accedido al cargo que ocupan.

