VÍDEO BLOG #Miedodequé?: Ya están aquí los disparates de la ley ‘Sólo Guau es guau’, tras los de la ley ‘Sólo sí es sí’, por Víctor J. Hernández Bru.
Y mientras tanto, comienzan ya a llegar las disparatadas consecuencias de otro texto legal, el de la ‘Sólo guau es guau’, que vuelve a ser el resultado de colocar a hacer leyes a seres supuestamente humanos, que tienen serias dificultades para atarse los cordones de los zapatos, que no lo tienen fácil para averiguar cuál de las dos es su mano derecha, que no sirven ni para estar escondidos.
Si la del ‘Sólo sí es sí’ recibió las advertencias de toda la comunidad jurídica española, acerca de que sus consecuencias iban a ser las reducciones o directamente eliminaciones de las penas, la implantación de la del ‘Sólo guau es guau’ está suponiendo que se trate como a animales de compañía a todo tipo de animales, llegando a situaciones que encajarían como anillo al dedo en un esperpento de Valle Inclán.
Esta semana he tenido la oportunidad de hablar con empresas de desratización y de control de las comunidades de palomas, dos tipos de animales en los que la falta de control termina siendo letal para la economía y sobre todo para la salubridad del ser humano. La ley, como está todo lo mal hecha que estos ignorantes pueden hacer una ley, es absolutamente ambigua acerca de hasta qué punto es punible matar una rata o controlar a las palomas que, por ejemplo, estén carcomiendo con sus heces la fachada de una casa.
Y claro, ante la ambigüedad, ante la falta de seguridad jurídica, que es el ingrediente legal preferido tradicionalmente en la izquierda, los clientes de estas empresas de control de plagas han empezado a cuestionarse o directamente a prescindir de sus servicios, ante la posibilidad, o más bien la amenaza, de recibir fuertes multas por parte de la administración.
La realidad es que la ley y su aplicación han de ser obligatoriamente matizadas por las autoridades sanitarias, que obviamente no pueden permitir que se ponga ningún tipo de trabas a la eliminación de plagas de animales cuando éstas supongan una amenaza para la salud. Pero claro, ante la mencionada ambigüedad del texto legal, la primera reacción es el miedo a lo que pueda ocurrir en la aplicación del mismo.
Es de esperar que alguien ponga un mínimo de sentido común mientras llega el momento de derogar ésta, como otras tantas leyes defecadas irresponsablemente por el gobierno social-comunista, pero mientras llega ese momento, ojo con el tratamiento que se da, qué se yo, a las plagas de piojos en los colegios, a las garrapatas de nuestras mascotas y, lo que es peor, a los virus y a las bacterias que anidan en nuestro cuerpo, no sea que haya algún tarado que vaya a pensar que combatirlos es someterlos a un maltrato animal.
Animales son, al fin y al cabo, aunque sin duda no tanto como los redactores de esta nueva parida legal.

