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VÍDEO BLOG #MIEDODEQUÉ? El derecho de Hasel a delinquir… y los no derechos de los vecinos y comerciantes de nuestras ciudades

VÍDEO BLOG #MIEDODEQUÉ El derecho de Hasel a delinquir…

VÍDEO BLOG #MIEDODEQUÉ? El derecho de Hasel a delinquir… y los no derechos de los vecinos y comerciantes de nuestras ciudades, por Víctor J Hernández Bru.

España está ardiendo. Hay fuego en las calles, contenedores ardiendo, policías heridos, comercios destrozados y asaltados, mobiliario urbano esquilmado. Es la viva imagen de la ley de la selva. ¿Habéis oído algo procedente de la presidencia del Gobierno al respecto? ¿Y del Ministerio del Interior?

Los gravísimos disturbios que se han sucedido en las dos últimas noches en varias ciudades españolas, entre ellas las dos más pobladas, tienen su origen en la condena a un repugnante piojoso que intenta engañar a masas de bobos analfabetos trasladando la idea de que insultar, amenazar o enaltecer el terrorismo es libertad de expresión. Lo más importante no es ya que en 2014 a este sinvergüenza se le condenase por enaltecimiento del terrorismo a dos años de cárcel y haya reincidido varias veces; no es lo más importante su condena a seis de cárcel por agresión a una periodista de TV3 o que posteriormente haya sido condenado por amenazar a un testigo en un juicio contra unos guardias urbanos de Lleida.

Algo más importante es que todos estos delitos han estado impunes hasta ahora y que, cuando por fin esta escoria humana va a terminar con sus huesos en la cárcel, donde sin duda va a estar poco tiempo para lo que merece, se haya producido una doble reacción delictiva: por un lado, la de masas de analfabetos, incultos y totalitarios, que no creen que la ley esté para cumplirse y que o engañan o son engañados acerca de lo que significa la libertad de expresión; y por otro, la de políticos sin un gramo de vergüenza que o bien lo alientan y justifican, enardeciendo a esas masas de cerebros rapados a empuñar la violencia en las calles, como esa gentuza de Unidas Podemos; o bien permanecen callados mientras arden las calles, vuelan las motos y estallan los escaparates de los comercios, como el presidente del Gobierno y su ministro del Interior.

Y yo, una vez más, me vuelvo a preguntar, ¿queda alguien democrático en este PSOE? ¿Por qué no escucho a su líder provincial Sánchez Teruel tomar urgentemente la palabra para condenar estos actos y para pedir la destitución del vicepresidente del Gobierno y de su escoria humana sobre ruedas por justificar la violencia en las calles? ¿Por qué no se oye a su acólito, el guardaespaldas de Susana Díaz, Sánchez Haro, alzar la voz acerca del totalitarismo de su socio de gobierno en Madrid? Ya sobre la portavoz de Podemos en el Ayuntamiento de Almería, la inefable Carmen Mateos, la chica de los 6.000 euros por cada moción presentada, no me voy a hacer ninguna pregunta. Sería perder el tiempo.

Pero sí me voy a preguntar: ¿Qué tiene que decir Adriana Valverde, líder del PSOE en el ayuntamiento capitalino, sobre esas escenas de violencia, las justificaciones de sus socios de gobierno en Madrid y el silencio cómplice del presidente Pedro I El Falso? ¿Sería ése su modelo de regir el orden público si por un azar de la vida o una locura colectiva los almerienses la hiciéramos alcaldesa?

¿O qué tienen que decir sobre esos desórdenes ciudadanos los alcaldes socialistas de municipios de cierto tamaño, qué digo yo, Antonio Bonilla en Vícar o Esperanza Pérez en Níjar, a quien llevamos meses esperando para que nos conceda una entrevista y sigue encerrada en su tinaja, acobardada, para no ponerse delante de un micro de esRadio Almería? ¿Les gustarían esos desórdenes en sus calles?

Para esta gentuza miserable, es un derecho que ese repugnante palurdo disfrazado de artista que se hace llamar Pablo Hasel amenace, agreda, enaltezca el terrorismo, insulte o señale a posibles víctimas del terrorismo. Sin embargo, para esos mismos, los comerciantes de la Gran Vía de Madrid o de la Diagonal de Barcelona no tienen derecho a que no les apedreen sus escaparates; los vecinos de Gracia o de la Puerta del Sol no tienen derecho a pasear sin toparse con un contenedor quemado; los dueños de vehículos aparcados en dichas calles, no tienen derecho a encontrarlos al día siguiente tal y como los dejaron.

Luego, cuando uno dice que la izquierda de este país, convertida hace tiempo en extrema izquierda, no es más que un panfleto barato, una mentira tras otra, algunos se sienten ofendidos.

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